sábado, 11 de marzo de 2017

Pesos, Pasos, y Medallas

Y al final el Pescador cogió la barca y se fue.


Pero aquí seguimos en la orilla todavía algunos y debemos continuar por aquellos que nos enseñaron.

Retomamos un año más este, como le llaman algunos, " Cuaresmático" blog, con novedades que contaros, renovadas ilusiones y sensaciones encontradas. Pero vayamos a por ello y no optemos por abandonarnos en los brazos de morfeo.



Como Howard Carter el 4 de noviembre de 1922 ante las puertas de la tumba de Tutankamón. la misma cara de emoción traía en la puerta de la sala de conferencias de mi querido colegio.
Como quien vuelve a la casa de infancia y encuentra de nuevo aquellos juguetes que le transportaron a otros mundos.
Como el que camina pasos que ya pasaron.
Así voy por el cole. Abriendo puertas, y cerrando heridas. Acogido por brazos amigos y, curiosa coincidencia, de morados hábitos.

Hemos espantado al invierno a golpe de maza, rítmicamente, a fuerza de sonar los parches. Hasta que ha llegado el sol de buena primavera, el sol del despertar de primavera. La primavera representa el nacimiento, y para los cristianos, la muerte, que termina en resurrección. Será por eso que a veces llueve. Viento, lluvia, sol y polvo en el valle del ebro.
El cierzo levanta y aclara mi cuaresma.

Ahora percuto el timbal, orgulloso, del Descendimiento.

Y de repente estás en medio de la tormenta. Te sientes a gusto dentro de una tormenta ensordecedora, terrible y dulce, machacante, intuitiva, acompasada, corpórea, pesada. Torbellino. Estás perdido, ahogándote. Aunque estás agarrado a un cilindro de madera, sientes que te ahogas, Muchos días.
Llega uno de ellos donde todo cobra sentido, flotas. paseas suave y ligero sobre las marchas , dominas la tempestad.

En este cóctel de emociones no hay delicadeza. Raspa como lija, como flagellum en carne divina. Este año querré estar en dos sitios a la vez. Sólo puede hacerse en espíritu. Pero he elegido beber de este cáliz, que nos es amargo, por Dios, pero pesado. Por Dios.

Caminar lento, de mirada perdida allí lejos. Cargando otro peso. Portando dos medallas.

Quizá quiera aprender a echar de menos, o quizá quiera abrir la puerta que aún me quedaba cerrada. Una puerta que estaba justo delante , y que daba miedo traspasar . Ahora ha llegado el momento, ahora es el día.

Feliz Cuaresma, nos seguimos, un año más .

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